EL ÓRGANO DE ATAUN

Se halla emplazado en el coro de la iglesia; es de estilo barroco y más concretamente del llamado “barroco ibérico”. En Gipuzkoa sólo hay siete órganos de similares características y de ellos, el de Ataun es uno de los más importantes, un bellísimo ejemplar del apogeo sonoro de esta época.

En el fondo del arca de viento hay una inscripción manuscrita sobre papel que dice: “este órgano trabajó Lorenzo de Arrazola el año 1761 Becino de la Villa de oñate”. Es decir, fue construido por un ilustre organero y en la época más lúcida del órgano clásico o barroco ibérico. El coste comprometido e la construcción fue de 12.000 reales.

© Iker Apalategi / Andoni MunduateLos materiales utilizados para los elementos de madera fueron el nogal, castaño y roble y, en menor medida, el pino; para otros elementos, el estaño (cañería) y el hierro forjado).

En el año 1992 el maestro restaurador José María Arrizabalaga tuvo ocasión de verificar el estado que presentaba el órgano. en general, pudo comprobar que se había conservado en buenas condiciones (siendo de destacar el buen estado de la estructura de madera) y que ello se debía, sobre todo, a la inherente y excelente calidad del propio órgano. Sin embargo, todo eso no fue óbice para constatar la necesitad de restaurarlo (porque el transcurso el tiempo había dejado su inexorable huella) y con ese propósito, desmontaron este grandioso instrumento pieza por pieza y lo trasladaron hasta el taller que el citado experto tiene en Cataluña (en la iglesia sólo dejaron la caja vacía y el asiento del organista).

Finalizadas las tareas de restauración, el 11 de noviembre de 1996, festividad de San Martín, se celebró en la iglesia un concierto (dentro del programa del XVII Festival Bach) que sirvió para que todos los amantes de este instrumento volvieran a escuchar cómo las notas fluían de sus entrañas y salían al exterior transformadas en música.


Aproximación descriptiva
El órgano ejerce un gran poder de atracción sobre todo aquel que entra en la iglesia y lo ejerce, además, sin demora, de manera inmediata e inevitable. Y es que la caja, como elemento más visible y perceptible, destaca por su decoración y la gran elegancia de su conjunto. Es obra de los maestros Juan Antonio de Maiz y Joaquín Antonio Barasategui, que trabajaron “conforme a la traza dispuesta por el organero”. La fachada está formada por tres alturas bien definidas:

  1. En el basamento está la ventana del teclado flanqueada por los tiradores de los registros. A ambos lados se hallan las puertas de acceso al interior del órgano que dan directamente a la fuellería.
    La caja del órgano propiamente dicha es más reducida que la fachada y se corresponde con el espacio comprendido entre las puertas y la cornisa del frontón.
  2. Entre el basamento y el frontón se encuentra la cara del órgano en la que se pueden apreciar hasta 81 tubos o caños (37 sonoros, 36 decorativos corpóreos y 8 decorativos simulados pintados) que se distribuyen de la siguiente manera:
    1. En los cinco castillos en mitra se ubican los 37 tubos sonoros.
    2. A ambos extremos, sobre las puertas pintadas sobre la tabla hay 8 caños simulados o decorativos, con las bocas decoradas con mascarones de moros, tocados con turbantes y exhibiendo dentaduras importantes. Sobre estos tubos se han pintado, una a cada lado, dos cortinas de damasco rojo con sus cordones y borlas.
    3. Encima de las mitras pequeñas hay cuatro huecos más en dos alturas, dos encima de cada mitra. Los dos inferiores son el ala y las dos superiores en M. Todos ellos esán formados por sendos grpos de cuatro caños decorativos corpóreos cada uno. El conjunto resulta muy geométrico.
  3. La fachada está rematada por un frontón circular, decorado con florones y volutas y con una ventana simulada de siete caños pintados en el tímpano.

Consta, además, de dos teclados: uno manual de 45 notas (C - c’’’) de octava grave diatónica (“octava corta” y otro de Contras de 8 notas (C - H) diatónico; de 35 medios registros, 15 para los Bajones y 20 para los Tiples, más un juego de Contras. Los tiradores son de madera de nogal con los bolinches de los puños de boj.

En cuanto a la cañería, son en total 1450 tubos: 1399 sonoros y 51 decorativos. Los materiales utilizados en su elaboración han sido el estaño y la madera de castaño y de roble.

El secreto es de madera de nogal, de una pieza. Los tubos están colocados sobre 11 tablones aconductados. El de las Contras es un secreto de 2 piezas.

El sistema de alimentación está constituido por dos fuelles cuneiformes o de abanico, de siete pliegues cada uno. De madera de roble y montados con piel baldés, miden 1950 x 1040 mm. Un motor-ventilador silencioso encerrado en una cabina insonorizada alimenta los fuelles a través de una válvula articulada. Por tanto, los fuelles pueden ser accionados manualmente o alimentados por el motor-ventilador eléctrico.

Peculiaridades
Se trata de un magnífico y bellísimo ejemplar de órgano clásico ibérico plenamente desarrollado en todas sus características sonoras: pirámide de flautados y nasardos que culminan en tres registros de Lleno, Címbala y Sobrecímbala, pisas de pedal de 13 y 26 palmos, corneta sobreelevada, trompetería de batalla en todo su apogeo y arca de ecos; y junto a todo ello, los característicos efectos de la época: pajaritos, revolanderas, tambores y timbales.

Como exponente de la calidad y el reconocimiento alcanzado por el órgano de la iglesia San Martín, habría que señalar las dos grabaciones efectuadas en los años 1981 y 1997 por sendas casas discográficas de EEUU y Alemania, respectivamente (siendo en ambos casos intérprete el conocido organista Esteban Elizondo). Asimismo, es de destacar el protagonismo que se ha ganado dentro del festival “Barroko Aire” que reparte cada otoño sus actividades entre Ordizia y Ataun.

Según palabras del maestro restaurador José María Arrizabalaga “El órgano de la Parroquia de San Martín de Ataun es una obra maestra que nos ha legado el pasado. No somos propietarios sino usufuctuarios de las obras de arte que nos ha legado el pasado y tenemos el deber de transmitirlas intactas a las generaciones venideras (...) Aunque nuestros criterios no pueden ser ya los de la época clásica ni los de la romántica, existen otros criterios, estos sí constantes, propios de los grandes maestros de la organería: no destruir ni siquiera modificar nada que haya sido bien pensado y bien realizado. Ha habido (...) órganos buenos y otros menos buenos. En la práctica, los órganos mal construidos raramente han resistido la prueba del tiempo... Pero un órgano bien hecho y convenientemente mantenido puee durar siglos (...)” En este sentido, el órgano de Ataun es un ejemplo elocuente: y es que cada domingo, desde 1761 (con breves silencios intercalados), hace que la iglesia San Martín vibre con su magnífico sonido (¡y ya son casi 250 años!).

Pueden ver todas estas imágenes y más, fotografiadas por Iker Apalategui y cedidas por Atauniker: